Aprende más acerca del Agua

Los Océanos

De los 510 millones de km2 que tiene la superficie del planeta, los océanos representan unos 362 millones de km2, incluyendo la porción de plataforma continental sumergida en el mar, que abarca 28 millones de km2. La profundidad de sus aguas es de 4 km en promedio y la fisonomía del fondo marino está determinada por el continuo ciclo de los movimientos tectónicos que modifican permanentemente sus accidentes geográficos. Los fenómenos geológicos, físicos, biológicos, y químicos que allí ocurren, difieren notablemente de los terrestres.

El océano actual, como el del pasado remoto, es un manto de agua ininterrumpido que abarca el planeta de polo a polo. Sin embargo, presenta notorias diferencias por sectores, tanto en la composición orgánica y la vida marina, como en el comportamiento de sus aguas, que varía de acuerdo con la acumulación de energía; en algunos lugares tiene una mayor disposición a generar temporales y tormentas, mientras que en otros la superficie es calmada. Por diferentes características como accidentes geográficos, corrientes marinas, cuencas oceánicas y placas tectónicas, esta gran extensión de agua se ha dividido en cinco grandes océanos: Pacífico, Atlántico, Índico, Glacial Ártico y Glacial Antártico. Cada uno de ellos presenta características particulares, tanto en la temperatura de sus aguas, como en las corrientes, vientos y vida marina.

Composición

La masa de agua oceánica —oceanósfera— tiene una composición y una dinámica que permiten el desarrollo de diferentes procesos químicos, físicos y biológicos, los cuales influyen profundamente en las demás estructuras del planeta.

El agua representa el 96% de la composición del líquido oceánico, el 3.7% son minerales y sales disueltas y el restante 0.3% corresponde a materiales orgánicos en suspensión. Los minerales y sales más abundantes son el cloruro de sodio (NaCl) o sal común, que representa el 20%; el cloruro de magnesio (MgCl), el 11%; y los sulfatos de magnesio y calcio que tienen concentraciones cercanas al 1.5 y 2.8%, respectivamente. Se encuentran también elementos como el sulfato de potasio, el carbonato de calcio o el bromuro de magnesio, así como el fósforo, el silicio y el nitrógeno, que son los nutrientes del fitoplancton —fundamento de toda la cadena alimenticia del océano—. Los gases también están presentes, disueltos en el agua: el oxígeno —vital para la vida marina— y el dióxido de carbono, en continuo intercambio con los de la atmósfera

Temperatura de las aguas

Un factor determinante de la temperatura de las aguas del océano es la intensidad de la luz solar que les llega. La zona en la cual penetra la luz —entre los 200 o 250 m de profundidad— es la zona fótica; de este punto hacia abajo está la denominada zona afótica, donde la actividad solar no tiene prácticamente ninguna influencia.

En las aguas marinas de las zonas tropical y meridional se han identificado cinco capas térmicas: la superficial, cuyo espesor es muy variable, es de condición cálida —entre 35 y 22 °C— y está influenciada por los vientos y por la temperatura atmosférica; la capa de mezcla, que representa el 2% de la masa oceánica y alcanza hasta los 200 m de profundidad, tiene temperaturas que varían —entre 22 y 8 °C—; en ella los componentes químicos se mezclan —de ahí su nombre—. Por debajo de los 200 y hasta los 2.000 m, se encuentra una capa de transición llamada termoclina; es una zona caracterizada por el rápido decrecimiento de la temperatura que puede llegar hasta los 2 °C. En la zona meridional del globo, la termoclina se confunde con una capa formada por aguas tropicales o intermedias menos densas que las de otras latitudes, con temperaturas que varían entre los 10 y 4 °C. Por último están las aguas profundas, desde los 2.000 m hasta el fondo marino; su origen es de tipo polar y la temperatura se acerca a 1 °C.

Dinámica oceánica

El océano se mueve, vive en permanente agitación, aunque en la superficie sus aguas parezcan en calma. Este movimiento dispersa una gran cantidad de energía por todo el planeta, lo cual regula su clima. Es como un corazón que con sus latidos permite el intercambio y el equilibrio de los demás órganos de un sistema viviente.

Una compleja combinación de factores astronómicos, químicos y físicos origina el oleaje, las mareas, las corrientes oceánicas, los movimientos verticales y los procesos de surgencia.

Vida en los océanos

Las especies vivientes del océano existen en un medio cuyo espacio es aproximadamente 300 veces mayor que la de todos los continentes e islas del globo. Con la movilidad que este medio acuático les permite, aprovechan mucho mejor el espacio vital disponible; no dependen, como los animales terrestres —con excepción de las aves—, de su contacto con el suelo: flotan, gravitan y se desplazan a lo largo, ancho y profundo de un mundo tridimensional. En estas condiciones especiales han evolucionado seres extremadamente diferenciados, de acuerdo con las condiciones de temperatura, salinidad, profundidad y luminosidad del lugar donde habitan.

 

 

Fuente: Ecolibro Colombia, Universo Submarino
http://www.imeditores.com/banocc/universo/presentacion.htm

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