El rol oculto de las mujeres en la gestión del agua

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Water shortage concept.
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Women united to harvest together

El acceso al agua segura y la gestión sostenible de este recurso constituyen pilares fundamentales para el desarrollo social, económico y ambiental de las comunidades. Sin embargo, detrás de este proceso existe un componente humano históricamente subestimado: el papel de las mujeres. 

En el marco del Día Mundial del Agua 2026, cuyo eje temático es Agua y género, resulta oportuno visibilizar y reconocer su participación, sus desafíos y su contribución decisiva en la gestión hídrica.

A pesar de que las mujeres cumplen un rol central en el uso, administración y protección del agua, su trabajo continúa siendo poco reconocido en los espacios formales de toma de decisiones. Esta brecha entre responsabilidad cotidiana e incidencia institucional refleja una desigualdad estructural que debe abordarse para avanzar hacia una gestión del agua más justa, inclusiva y sostenible.

Un trabajo indispensable que permanece invisible

En diversas regiones del mundo, especialmente en áreas rurales, las mujeres son las principales responsables de asegurar el agua para el consumo doméstico, la preparación de alimentos, la higiene, el saneamiento y el cuidado de sus familias. Esta labor, esencial para la salud y el bienestar, demanda tiempo, esfuerzo físico y dedicación, y suele realizarse en condiciones de recursos limitados e infraestructura deficiente.

Además, cuando el acceso al agua es inadecuado o se encuentra a grandes distancias, las mujeres y niñas son las encargadas de recorrer largos trayectos diarios para abastecerse. Ello no solo incrementa la carga laboral, sino que reduce significativamente las oportunidades de educación, participación comunitaria y acceso al trabajo remunerado. En ciertos contextos, estas caminatas pueden implicar riesgos adicionales para su integridad física y emocional.

Aunque indispensable, este esfuerzo se desarrolla mayoritariamente en el ámbito doméstico, lo que contribuye a que su aporte permanezca fuera del reconocimiento institucional y estadístico. Revertir esta falta de visibilidad es clave para comprender la verdadera dimensión de la relación entre género y gestión del agua.

Impactos positivos del acceso equitativo al agua

La mejora en los sistemas de abastecimiento y saneamiento tiene efectos directos y profundos en la calidad de vida de las mujeres y de toda la comunidad. El acceso cercano y seguro al agua reduce el tiempo dedicado a su recolección, disminuye la exposición a riesgos ambientales y sociales, y facilita la participación de las mujeres en actividades formativas, productivas y de liderazgo.

Asimismo, la disponibilidad de agua segura mejora las condiciones de higiene, la prevención de enfermedades y el bienestar general del hogar. Cuando las mujeres pueden gestionar el recurso sin cargas desproporcionadas, se fortalece su autonomía económica, social y comunitaria. Esto demuestra que las políticas hídricas con enfoque de género no solo responden a una necesidad de equidad, sino que generan impactos positivos en la salud pública, la productividad local y la resiliencia social.

Participación femenina en la gestión comunitaria del agua

En numerosas comunidades, las mujeres desempeñan un papel clave en la administración de sistemas locales de agua, especialmente a través de comités comunitarios o juntas administradoras. Su participación, sustentada en un conocimiento profundo del uso cotidiano del recurso, ha demostrado contribuir a la transparencia en la gestión, la adecuada operación de los sistemas y la sostenibilidad a largo plazo.

Varios estudios muestran que los comités de agua con representación femenina presentan mejores indicadores de funcionamiento y mantenimiento. Las mujeres, además, suelen priorizar enfoques orientados a la equidad, la salud familiar y la educación ambiental, aspectos fundamentales para fortalecer la gestión integral del recurso.

No obstante, su participación enfrenta barreras significativas, como limitaciones de tiempo debido a las responsabilidades domésticas, normas socioculturales que restringen su presencia en espacios públicos, falta de acceso a formación técnica y ausencia de mecanismos que promuevan la igualdad de oportunidades. Superar estas barreras requiere políticas y programas que fomenten activamente la inclusión, el liderazgo y la capacitación de mujeres en todos los niveles de gestión.

Desigualdades persistentes en los espacios de decisión hídrica

A pesar de su papel fundamental en el manejo diario del agua, las mujeres siguen teniendo poca presencia en las instituciones que la gestionan. Su participación disminuye aún más cuando se trata de espacios de planificación, regulación o toma de decisiones. Esta falta de representación limita la diversidad de ideas y hace que las políticas y estrategias adoptadas sean menos efectivas.

Para que los sistemas de agua sean más fuertes y sostenibles, es fundamental incluir la voz de las mujeres en la planificación, en las políticas públicas y en la gestión del agua en todos los niveles. Su experiencia, tanto técnica como comunitaria, es un aporte clave para entender mejor los retos del sector y encontrar soluciones más adecuadas.

Promover la igualdad de género en estos espacios no solo significa tener una representación más justa; también permite tomar decisiones más completas, inclusivas y acordes con las necesidades reales de la comunidad.

Aporte de los conocimientos tradicionales a la gestión sostenible del agua

En muchas comunidades indígenas y rurales, las mujeres poseen conocimientos tradicionales que constituyen una base fundamental para la conservación del agua y la gestión de los ecosistemas asociados. Su relación histórica con el territorio incluye prácticas de recolección, agricultura, uso responsable del recurso y preservación de fuentes naturales.

Sin embargo, estos conocimientos suelen quedar al margen de los planes formales de gestión por no considerarse “técnicos” bajo criterios convencionales. Integrar estos saberes, junto con enfoques científicos y tecnológicos, puede fortalecer la protección de las fuentes hídricas y generar soluciones culturalmente pertinentes y ambientalmente sostenibles.

La inclusión de estos conocimientos no solo representa un acto de reconocimiento hacia las comunidades que históricamente han protegido la naturaleza, sino que también amplía la diversidad de enfoques disponibles para enfrentar los desafíos hídricos actuales.

Desafíos y oportunidades para avanzar en la equidad hídrica

Para reducir la brecha de género en la gestión del agua, es necesario aplicar estrategias que combinen mejor infraestructura y cambios culturales. Entre los principales desafíos se encuentran:

  • La distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidado: limita el tiempo disponible para que las mujeres participen en capacitación y liderazgo.
  • La falta de acceso a formación técnica especializada: restringe su presencia en cargos operativos o de supervisión en el sector hídrico.
  • La persistencia de barreras socioculturales y normas tradicionales: limitan la participación en espacios de decisión formal.
  • La violencia y los riesgos asociados a la recolección de agua en zonas inseguras: afectan el bienestar y la salud.
  • La escasa visibilidad del trabajo no remunerado: impide su incorporación adecuada en estadísticas y políticas públicas.

Sin embargo, también hay oportunidades para avanzar hacia una gestión más justa: 

  • invertir en infraestructura
  • Ofrecer capacitación con enfoque de género

  • Crear espacios de decisión más equilibrados
  • Apoyar el liderazgo de las mujeres y fortalecer el trabajo conjunto en las comunidades.

Hacia una gestión del agua más equitativa e inclusiva

El rol de las mujeres en la gestión del agua es fundamental para garantizar sistemas hídricos sostenibles y socialmente justos. Reconocer su aporte, eliminar las barreras que limitan su participación y promover su liderazgo en todos los niveles permitirá avanzar hacia un futuro donde el acceso al agua y la equidad de género estén plenamente integrados.

En este Día Mundial del Agua 2026, invitamos a reforzar las políticas públicas, los proyectos comunitarios y las acciones institucionales que incluyan la equidad de género. Solo con un compromiso colectivo podremos crear un entorno donde las mujeres tengan un papel visible en la gestión de este recurso tan vital.

El agua es un derecho humano, y la igualdad también. Unir ambos temas es fundamental para construir comunidades más resilientes, inclusivas y sostenibles.

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