El 10 de diciembre Día de los Derechos Humanos, es importante recordar que la Asamblea General de las Naciones Unidas reconoció en julio de 2010 “el derecho al agua potable y al saneamiento como un derecho humano esencial para el pleno disfrute de la vida y de todos los derechos humanos”. El acceso a servicios de agua potable y saneamiento seguros, asequibles y fiables son derechos humanos básicos. Son indispensables para sostener medios de vida saludables y mantener la dignidad de las personas, son esenciales para erradicar la pobreza, construir sociedades pacíficas y prósperas y garantizar que “nadie se quede atrás” en el camino hacia el desarrollo sostenible. El derecho internacional de los derechos humanos obliga a los Estados a trabajar para lograr el acceso universal al agua y al saneamiento para todos, sin ninguna discriminación, dando prioridad a los más necesitados. Los criterios clave de los derechos al agua y al saneamiento son: DISPONIBILIDAD: El derecho humano al agua se limita a los usos personales y domésticos y prevé un suministro para cada persona que debe ser suficiente. Así mismo, es preciso disponer de un número suficiente de instalaciones de saneamiento. CALIDAD: El agua debe ser apta para el consumo y otros usos y no constituir una amenaza para la salud de las personas. Los servicios de saneamiento han de poder utilizarse de forma segura desde el punto de vista higiénico y técnico. A fin de garantizar la higiene es esencial tener acceso al agua para la limpieza y lavado de manos después de su utilización. ACEPTABILIDAD: Las instalaciones de saneamiento, en particular, deben ser culturalmente aceptables. Para ello se necesitarán instalaciones específicas para los distintos géneros, construidas de tal manera que garanticen intimidad y dignidad de las personas. ACCESIBILIDAD: Los servicios de agua y saneamiento deben ser accesibles a todas las personas en el hogar o en sus cercanías inmediatas en todo momento, así como en las escuelas, los centros de salud y otras instituciones y lugares públicos. La seguridad física no debe verse amenazada durante el acceso a dichos servicios. ASEQUIBILIDAD: El acceso al saneamiento y al agua no debe limitar la capacidad de pagar por otras necesidades esenciales garantizadas por los derechos humanos, como alimentación, vivienda y atención a la salud. Fuente: Naciones Unidas Derechos Humanos
Cambio climático en Colombia
Colombia es uno de los países más ricos en recursos hídricos, sin embargo es muy vulnerable a las amenazas y consecuencias del cambio climático. Las dos variables que marcan las tendencias de cambio climático: el aumento en la temperatura, y el comportamiento de las precipitaciones no serán iguales en todas las regiones de Colombia. Temperatura De acuerdo con investigaciones realizadas por IDEAM la temperatura promedio del aire en el país aumentará en: 1.4°C para el 2011-2040, 2.4°C para 2041-2070 y 3.2°C para el 2071-2100. Los mayores aumentos de temperatura para el periodo 2071-2100, se esperan en los departamentos de Arauca, Vichada, Vaupés y Norte de Santander (+2,6ºC). Consecuencias del aumento de la temperatura Mayor aumento en el nivel del mar que afectaría poblaciones en las costas. Derretimiento acelerado de nevados y glaciares. Retroceso de los páramos que proveen agua. Transformación de los bosques de niebla. Reducción y pérdida de fuentes de agua. Disminución de la calidad de los suelos y su consecuente afectación de la productividad agropecuaria. Escasez de alimentos. Desfase en los ciclos de floración y polinización de las plantas. Mayor impacto de los fenómenos El Niño y La Niña. Aparición y aumento de enfermedades . Impacto negativo en la productividad y economía. Precipitaciones A lo largo del siglo XXI, los volúmenes de precipitación decrecerían entre un 15% y 36% para amplias zonas de las regiones Caribe y Andina y existirían incrementos de precipitación hacia el centro y norte de la Región Pacífica. La humedad relativa disminuiría especialmente en La Guajira, Cesar, Tolima y Huila. Consecuencias de los cambios en las precipitaciones Aceleración de los procesos de sequías y desertificación. Pérdida de fuentes y cursos de agua. Aparición e incremento de enfermedades. Impacto negativo sobre la producción agropecuaria y forestal, la economía y la competitividad regional. Incremento de derrumbes y deslizamientos. Inundaciones en zonas planas. Afectación de acueductos. Daños en la infraestructura vial. Fuente: Nuevos escenarios de cambio climático para Colombia 2011-2100
Conceptos básicos del cambio climático
Derretimiento de glaciares, subida del nivel del mar, temperaturas extremas, aumento de lluvias, inundaciones, sequías intensas, mayor frecuencia de tormentas y huracanes, disminución de biodiversidad, cambios en los ciclos de plantas y animales, son algunos de los eventos que los medios de comunicación publican diariamente para contarnos que el cambio climático está sucediendo. El cambio climático es una realidad urgente que afecta a todas las formas de vida. Debido a la magnitud y rapidez con que ocurre es necesario estar preparados y conocer los conceptos básicos para entenderlo, adaptarnos y tomar las medidas necesarias para enfrentarlo adecuadamente. Qué es el cambio climático El cambio climático se refiere a los cambios a largo plazo de las temperaturas y los patrones climáticos. Estos cambios pueden ser naturales, como los que se generan por las variaciones del ciclo solar, o producidos por las actividades humanas que desde el siglo XIX han sido el principal motor del cambio climático, debido principalmente a la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas. Qué es el efecto invernadero “Fenómeno natural, mediante el cual la atmósfera, por su composición, retiene el calor irradiado del sol y el suelo, permitiendo una temperatura apta para la vida”. Qué es el calentamiento global Es el incremento en el promedio de la temperatura de la atmósfera terrestre, causado por el aumento de GEI (gases de efecto invernadero) emitidos por el hombre. Genera alteraciones en el clima global. Qué son los gases de efecto invernadero (GEI) La quema de combustibles fósiles genera GEI (emisiones de gases de efecto invernadero) que actúan como una manta que envuelve a la Tierra, atrapando el calor del sol y elevando las temperaturas. Las emisiones siguen aumentando y como resultado, la temperatura de la Tierra es ahora 1,1 °C más elevada que a finales del siglo XIX. La última década (2011-2020) fue la más cálida registrada. Gases de Efecto Invernadero (GEI) emitidos por el hombre que contribuyen al calentamiento global Dióxido de carbono (CO2): procesos industriales, humo de autos, quema de bosques, generación de energía. Metano (CH4): heces del ganado, basura descompuesta, extracción de combustibles fósiles. Óxido nitroso (N2O): abonos o fertilizantes, tratamiento de aguas servidas, deforestación, quema de biomasa y combustibles fósiles. Efectos del cambio climático en la Tierra Alteración de las lluvias, temperaturas extremas, acidez en los océanos, eventos meteorológicos más frecuentes, aumento del nivel del mar y derretimiento de glaciares, son algunos de los efectos del cambio climático. Consecuencias del cambio climático Impacto en los ecosistemas naturales y la diversidad biológica: extinción de especies, epidemias y plagas, pérdida de diversidad biológica, disponibilidad reducida de recursos naturales. Impacto en la base de recursos naturales y su distribución geográfica: escasez de agua, inseguridad alimentaria y energética, incremento del riesgo de desastres, vulnerabilidad y pérdida de capital económico. Efectos en la estructura productiva y de servicios, en infraestructura económica y social: migración forzada, pérdida de capital social, desaceleración económica. Impacto en la salud y efectos en el bienestar de la población: epidemias, migración inseguridad alimentaria. Fuente: ONU Cambio Climático
¿Sabías que la adaptación al cambio climático ayuda a reducir sus riesgos?
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, define Adaptación como “las iniciativas y medidas encaminadas a reducir la vulnerabilidad de los sistemas naturales y humanos ante los efectos reales o esperados de un cambio climático”. La adaptación ayuda a reducir la vulnerabilidad al cambio climático de países y comunidades al aumentar su habilidad de absorber los impactos y la capacidad de recuperarse. Sistemas de alerta temprana, gestión de emergencias, infraestructuras resistentes al clima, protección de recursos hídricos, restauración de manglares, son algunas de las medidas de adaptación que podrían evitar pérdidas económicas y representar beneficios sociales y medioambientales. Los países más ricos están obligados a cumplir con el compromiso adquirido en el Acuerdo de París de aportar 100.000 millones de dólares al año en financiación internacional para el clima. En la actualidad, solo el 21 % de la financiación climática proporcionada por los países más ricos se destina a la adaptación. Los países en desarrollo son más vulnerables al cambio climático, y tienen menos capacidad de adaptación porque son pobres, y están permanentemente consiguiendo recursos suficientes para cubrir servicios básicos como la atención sanitaria y la educación. Muchas soluciones para mitigar el cambio climático están en la naturaleza. La conservación y restauración de humedales, bosques y manglares como “depósitos de carbono” que absorben el dióxido de carbono de la atmósfera podría proporcionar hasta un tercio de las reducciones de emisiones necesarias para 2030. Si el mundo tiene que llegar a cero emisiones netas de gases de efecto invernadero para el año 2050, reduciendo las emisiones y eliminando el carbono de la atmósfera, los gobiernos y las comunidades deben invertir ahora en las medidas de adaptación para ayudar a salvar vidas, reducir los riesgos y ahorrar dinero en el futuro. Fuente: ONU Cambio Climático
El cambio climático y los ríos
Los ríos son una importante fuente de riqueza económica, ambiental y cultural, también son hábitat de una gran biodiversidad, fuente de agua dulce y alimento para comunidades, y además sirven como vías de transporte, pero el cambio climático los está afectando. Los caudales de los ríos han cambiado a lo largo del tiempo pero se desconocían las causas. Estudios recientes muestran que los cambios en el caudal de los ríos han sido causados principalmente por el cambio climático durante los últimos 30 años. El cambio climático influye en la magnitud de los caudales de los ríos del mundo, y se presenta de dos formas: disminución del volumen de agua, que genera sequía, y aumento desmedido del caudal, que produce desbordamientos e inundaciones en las zonas aledañas. A medida que el cambio climático avanza el flujo de los ríos se altera, poniendo en riesgo la capacidad de suministrar agua para beber, producir alimentos, generar energía y para la industria. Otros factores como la contaminación, la deforestación, la extracción de agua subterránea, el desvío de agua, las represas, la introducción de especies no nativas, también son amenazas para los ríos. Los ríos afectados se hallan en todo el planeta, en todos los climas y continentes: arroyos del Himalaya, río Nilo, río Ganges, río Amarillo, río Yangtze, río Colorado, y el río Grande, entre otros. Es necesario tomar medidas para mitigar el cambio climático y proteger los ríos, así como promover soluciones basadas en la naturaleza e implementar políticas de gestión eficiente para asegurar el suministro de agua para las personas y la naturaleza de todo el planeta. Fuente: ONU Cambio climático
Efectos del cambio climático
El cambio climático nos amenaza cada día más y no solo debemos tomar acciones para combatirlo, también es importante conocer cuáles son sus efectos para prepararnos y enfrentarlos. Aumento en el nivel del mar y los ríos Al elevarse la temperatura, se derriten los glaciares aumentando los niveles de los océanos y los caudales de los ríos. Esto representa un riesgo alto de inundaciones para las poblaciones asentadas sobre las costas y las orillas de los ríos. Acidificación de los océanos El aumento de carbono en los océanos provocarán una mayor acidificación de estos y la consecuente alteración de los ecosistemas marinos. Calentamiento de los océanos El calor penetrará desde la superficie hasta las profundidades de los océanos y afectará a la circulación oceánica. Tormentas más intensas Al volverse más cálidas las aguas de los océanos, las tormentas se intensifican conviertiéndose en huracanes y ciclones más frecuentes, de gran fuerza y poder destructor. Aumento de sequías y desertificación El aumento de las temperaturas causa menos precipitaciones produciendo sequías más numerosas, intensas y prolongadas y desertificación de los suelos. Escasez de alimentos La disminución de agua que se presenta durante las sequías afecta la producción agrícola y ganadera, generando escasez de alimentos, con un grave impacto social y económico para las comunidades. Incremento de enfermedades Los cambios en las temperaturas crean las condiciones adecuadas para el desarrollo de organismos transmisores de infecciones. Destrucción de los ecosistemas Al afectarse sus diferentes hábitats, muchas especies de plantas y animales desaparecen o migran a otras zonas donde tienen que sufrir procesos de adaptación para sobrevivir. Especies en extinción Los cambio extremos en el clima afectan los ecosistemas poniendo en peligro de extinción a muchas especies. Aumento de conflictos La escasez y el acceso limitado al agua y a otros recursos naturales, producen enfrentamientos en las comunidades, generando riesgos para su seguridad, estabilidad, desarrollo y progreso. Inestabilidad económica Los desastres naturales producen pérdidas millonarias que afectan la economía de los países. Fuente: cambioclimatico.org
¿Sabías que el océano podría ayudar a contrarrestar el cambio climático?
El océano está en el primer lugar en la lucha contra el cambio climático, porque ya ha absorbido el 93% del calor atrapado por las emisiones de dióxido de carbono (CO2) generadas por las actividades humanas, y además absorbe del 25% al 30% de las emisiones anuales de CO2, que de otra forma permanecerían en la atmósfera y aumentarían el calentamiento global. Varios estudios han identificado cinco áreas de acción basadas en el océano que pueden apoyar la lucha contra el cambio climático: Ecosistemas costeros y marinos: Conservar los ecosistemas de “carbono azul” como manglares, praderas marinas y marismas saladas para prevenir la liberación de emisiones GEI, y aumentar los esfuerzos de restauración. Expandir las algas marinas cultivadas, como energía alternativa y fuente de alimento. Pesca, acuicultura y cambios dietéticos: Reducir la intensidad de las emisiones producidas por la pesca y la acuicultura, optimizando la pesca salvaje y cambiando a opciones alimenticias bajas en carbono. Cambiar las dietas incorporando fuentes marinas bajas en carbono, como el pescado capturado sosteniblemente, y las algas marinas para reemplazar fuentes terrestres de proteína que son productoras de emisiones. Energía renovable basada en el océano: Reducir barreras para aumentar los parques eólicos marinos e invertir en nuevas e innovadoras fuentes energéticas basadas en el océano, tales como sistemas solares fotovoltaicos flotantes, energía de las olas y energía de las mareas. Transporte marítimo: Implementar tecnologías disponibles para incrementar la eficiencia energética y apoyar el desarrollo de combustibles bajos en carbono como parte de una descarbonización. Almacenamiento de carbono en el suelo marino: Invertir en las investigaciones necesarias para minimizar los impactos ambientales del almacenamiento de larga duración de carbono en el suelo marino. La implementación de estas soluciones basadas en el océano, podrían aportar hasta una quinta parte (hasta un 21%) de la reducción anual de los gases de efecto invernadero que el mundo requiere para 2050, para poder mantener el aumento de la temperatura mundial bajo los 1,5 grados centígrados. Fuente:oceanpanel.org
El cambio climático y los océanos
Los océanos contienen el 97% de todo el agua del planeta, lo que equivale aproximadamente a 1.300 millones de km3. También tienen una vinculación esencial con la supervivencia humana: son el hábitat más grande del planeta, producen la mitad del oxígeno que respiramos, regulan el clima y la temperatura de la Tierra, nos proveen alimentos y agua y son el hogar de miles de especies. Desde 1950 los océanos han absorbido más del 93% del calor producido por las actividades humanas, por lo tanto nos han protegido de los efectos del cambio climático. Sin embargo, existe una enorme preocupación sobre el riesgo de que gran parte de esas emisiones de CO2 almacenadas en los océanos, regrese a la atmósfera. El aumento de la temperatura, el calentamiento y la subida de nivel de las aguas, el incremento de la acidificación, y el derretimiento del hielo marino del Ártico son algunas de las manifestaciones del cambio climático en los océanos. El incremento de la temperatura de los océanos podría provocar la migración en masa de algunas especies y como consecuencia la disminución de estas, lo que produciría impacto en la seguridad alimentaria de millones de personas. El calentamiento y la acidificación de las aguas se está produciendo de forma acelerada en el Ártico, con gravísimas consecuencias para el clima y la biodiversidad del planeta. La acidificación de los océanos ha afectado también a los arrecifes de coral así como a las especies marinas que dependen de ellos. Para mitigar el impacto del cambio climático en los océanos, es necesario reducir las emisiones de dióxido de carbono para mantener el calentamiento del planeta por debajo de los 1,5ºC. Igualmente, se debe reforzar la protección de la biodiversidad y los ecosistemas marinos, especialmente los que están más amenazados. También es necesario prevenir y reducir la contaminación marina, principalmente la generada por el plástico. Fuente: UN.org
¿Sabías que el carbono azul ayudaría a combatir el cambio climático?
El “carbono azul” es el CO2 capturado por los océanos que se almacena naturalmente durante miles de años en los ecosistemas costeros como manglares, praderas marinas y marismas. El Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) lo consideran esencial para combatir el cambio climático. De acuerdo a un informe de Naciones Unidas del total de CO2 capturado cada año por la actividad fotosintética, el 55% corresponde a los organismos marinos. La biomasa de los océanos es solo el 0,05% de la total del planeta, pero secuestran el CO2 cien veces más rápido y durante más tiempo que los bosques terrestres. Cerca del 60% del carbono acumulado de los bosques del mundo está en las zonas entre el ambiente terrestre y el marino. Los manglares son considerados uno de los depósitos más importantes de carbono azul, y son vitales para la salud del planeta porque funcionan como una especie de cisterna que retiene las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Colombia es el cuarto país del continente americano con la mayor extensión de manglares (300.000 hectáreas) y el décimo segundo en el mundo en relación con la cantidad de carbono por unidad de área. A pesar de los beneficios y servicios que ofrecen, los ecosistemas costeros de carbono azul están entre los más amenazados y se estima que se destruyen entre 340.000 y 980.000 hectáreas de estos cada año. La Iniciativa Carbono Azul es el primer programa centrado en mitigar el cambio climático mediante la conservación y la restauración global de los ecosistemas marinos y costeros. Liderada por la UICN, Conservación Internacional (CI) y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental de la UNESCO, cuenta con la colaboración de diversos gobiernos, instituciones de investigación, organizaciones intergubernamentales y otros organismos internacionales. Fuente: Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN)
Planeta en alerta roja
“Las señales de alarma son ensordecedoras y las pruebas irrefutables: los gases de efecto invernadero están asfixiando el planeta y arriesgando a millones de personas”. António Guterres El último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), publicado el 9 de agosto confirma lo que ya sabíamos por otros estudios: el planeta está en alerta roja. Este informe demuestra que las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades humanas son responsables de un calentamiento del planeta en un 1,1° C desde el periodo 1850-1900 hasta la actualidad y prevé que la temperatura mundial promediada durante los próximos 20 años alcanzará o superará un calentamiento de 1,5 º C. Indudablemente ya estamos viviendo varias de las manifestaciones del cambio climático: el incremento en la temperatura, la intensidad de las lluvias, los fenómenos atmosféricos extremos, el aumento en el nivel del mar, la pérdida de glaciares, la escasez de los recursos hídricos, el calentamiento y la acidificación de los océanos, entre otras. Todos los científicos del mundo dedicados a observar el clima coinciden en que el clima está cambiando en todos los rincones del planeta a un nivel nunca visto y algunos de esos cambios serán irreversibles por miles de años. Sin embargo también están de acuerdo en que “una reducción enérgica y duradera de las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero pueden limitar la magnitud del cambio climático”. Esas reducciones pueden beneficiar rápidamente la calidad del aire, pero puede tomar entre 20 y 30 años hasta que las temperaturas de la Tierra se estabilicen. El documento incluye nuevas estimaciones sobre las probabilidades que existen de cruzar el nivel de los 1,5 grados de calentamiento en las próximas décadas y revela que, a menos que haya una inmediata reducción de los gases de efecto invernadero, limitar la subida de la temperatura media de la Tierra a esa barrera o incluso a la de los 2° C será imposible de alcanzar. Con un aumento de 1,5° C, habrá más olas de calor, las estaciones cálidas serán más largas y las frías más cortas. Y con un aumento de 2° C, los eventos extremos de calor serán más frecuentes y traerán consecuencias críticas para la salud y la agricultura. Los seres humanos influimos cada vez más en el clima y la temperatura de la Tierra con actividades de alto impacto negativo como la quema de combustibles fósiles, la deforestación y la ganadería, entre otras. Por lo tanto tenemos la gran responsabilidad de actuar para mitigar las consecuencias del cambio climático. Tomar decisiones basadas en la evidencia científica es inaplazable y tratar la crisis como una crisis es necesario. Tenemos una oportunidad única para restablecer el camino de nuestro planeta hacia un futuro saludable y equitativo para todos. De acuerdo con los científicos, la solución se basa en reducir a la mitad las emisiones globales para 2030 y llegar a cero neto para 2050. La supervivencia de todo el planeta está en nuestras manos. Fuente: UN.org