El agua es un elemento vital para la salud y la vida del planeta, si su ciclo natural se altera toda la vida en el planeta se afecta. Es importante conocer los efectos del cambio climático sobre el agua para implementar los planes de mitigación. El cambio climático se manifiesta a través del agua mediante la alteración de su ciclo natural. Cuando el clima varía, las sequías, las inundaciones, el deshielo de los glaciares, el aumento del nivel del mar y las tormentas se intensifican con graves consecuencias. Las causas y las consecuencias provocadas por el cambio climático no han parado de aumentar. El cambio climático es una realidad y estos son algunos de sus impactos en los recursos hídricos mundiales: Desde la década de 1970, se ha perdido un 35% de los humedales del mundo. La pérdida de humedales genera impactos negativos en la calidad y disponibilidad del agua, la seguridad alimentaria, y la biodiversidad. Los océanos se están calentando, la nieve y el hielo se están derritiendo y el nivel del mar está subiendo. El nivel del mar aumentó de forma acelerada por la altas temperaturas: entre 2014 y 2019 la subida pasó de 3,2mm a 5mm por año. La cantidad de hielo derretido de la Antártica se incrementó al menos seis veces desde 1979. Los fenómenos climáticos extremos se están intensificando, produciendo desbordamiento de ríos e inundaciones de sus zonas aledañas. Fenómenos naturales como las tormentas tropicales cada vez son más intensas y destructoras. Una mejor gestión de los recursos hídricos ayudará a mitigar los efectos del cambio climático. La adopción de medidas de protección de la naturaleza, así como de ayudas técnicas y tecnológicas pueden atenuar los daños del cambio climático. El tratamiento de las aguas residuales contribuye a acentuar el cambio climático porque genera entre un 3% y un 7% de las emisiones contaminantes de GEI. La captación de agua de la niebla, la protección de los humedales, las técnicas de “agricultura de conservación” que preservan la estructura del suelo, la materia orgánica y la humedad, así como la reutilización de aguas residuales parcialmente tratadas para uso agrícola o industrial, son otros métodos eficientes de gestión de los recursos hídricos. Los numerosos informes emitidos por los paneles de expertos, como Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) indican que la crisis climática ya no se puede frenar, pero que aun estamos estamos a tiempo de mitigar la mayoría de los impactos, siempre que no se traspase la barrera situada en el 2030. Fuente: www.unesco.org
Premio Nacional de Ecología Planeta Azul
El Premio Nacional de Ecología Planeta Azul es un justo homenaje que el Banco de Occidente hace a todos aquellos que, defendiendo y protegiendo el Medio Ambiente, luchan por un futuro mejor para nuestra Nación. En 1984 dio inicio a la publicación anual de un libro de contenido ecológico con el que ha contribuido a la divulgación de nuestras riquezas naturales. Y ese mismo año adoptó al chigüiro – entonces en vías de extinción – como símbolo institucional del ahorro. La presencia del Banco de Occidente en el tema ambiental ha sido importante; durante todos estos años ha apoyado de una u otra forma acciones encaminadas a la concientización de los colombianos sobre la necesidad de preservar y defender nuestros recursos naturales. Desde hace 27 años el Banco de Occidente ha venido demostrando su interés por la defensa y divulgación de los recursos ecológicos de nuestro país. Con el objetivo de ir mucho más allá, en 1993 el Banco propuso la creación de un concurso ecológico cuyo tema central fuera el agua. En ese año nació el Premio Nacional de Ecología Planeta Azul Banco de Occidente: Agua principio de vida. En atención a toda su gestión anterior, y sin ninguna duda a partir de la fundación del premio, el Banco de Occidente ha sido identificado como una entidad comprometida con la conservación del Medio Ambiente a nivel nacional e internacional. El Premio Nacional de Ecología Planeta Azul del Banco de Occidente busca reconocer y exaltar programas, proyectos o acciones que muestren resultados concretos y que hayan logrado un avance sustancial hacia el conocimiento, protección, conservación y recuperación del recurso agua, enmarcados dentro de un concepto de desarrollo sostenible e impulsando la activa participación de la comunidad directamente involucrada en su desarrollo. El Premio Nacional de Ecología Planeta Azul, busca impulsar y reconocer entidades, fundaciones, ONG’S, empresas, personas naturales y/o comunidades que se hayan distinguido por acciones directas, encaminadas a la educación, conservación y recuperación del agua. Este Premio busca también fortalecer la imagen del Banco como entidad identificada con la causa ecológica del país. Adicionalmente el Premio privilegia experiencias que generen o apoyen procesos de desarrollo en los cuales ni la dinámica de las comunidades sea una amenaza para los ecosistemas, ni las dinámicas de estos y particularmente las del agua sean una amenaza para las comunidades. En el caso de las Empresas en todas sus categorías, se premian aquellas experiencias cuyos resultados avancen significativamente en comparación con las exigencias mínimas de gestión y calidad ambiental que establece la ley. Datos relevantes de la trayectoria del Premio: 14 Convocatorias Tres categorías: General, Pequeñas y Medianas Empresas, Empresarial 2.963 proyectos recibidos 108 proyectos premiados Más de 1.680 millones de pesos entregados como premio
Agua y Biodiversidad
Según la definición de la Real Academia Española, la biodiversidad es la “variedad de especies animales y vegetales en su medio ambiente” La biodiversidad está presente en el agua y en la tierra y su distribución no es uniforme: en los trópicos es más rica y en las regiones polares hay menos especies. La fauna y la flora varían de acuerdo al clima, la altitud, el suelo y la presencia de otras especies. La existencia, conservación y evolución de la biodiversidad dependen de los factores ambientales que la hacen posible, y el agua es el elemento más determinante en este proceso porque sin agua no es posible la vida. El agua es el único elemento de la naturaleza que está presente en todos los procesos biológicos que intervienen en el ciclo de vida de los seres vivos. Del buen uso del agua y de la conservación de las fuentes hídricas, depende la existencia de las diferentes especies que nos proveen los alimentos, favorecen nuestra salud, bienestar y desarrollo. La contaminación de los cuerpos de agua dulce y océanos, los desvíos de los ríos, el vertimiento inapropiado de aguas residuales, los megaproyectos hidroeléctricos y la minería, entre otros, están contribuyendo a la pérdida acelerada de la biodiversidad y de los ecosistemas. Según la ONU “cualquiera de los servicios ecosistémicos de los que disponemos, como el agua, la energía o los alimentos, dependen por completo de los ecosistemas saludables. Cuando se realizan cambios en alguno de los elementos que componen la diversidad biológica, se producen cambios en todo el sistema de vida y, como consecuencia se producirán efectos negativos en él”. El cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la degradación de la tierra y la contaminación del aire y el agua no son solo temas ambientales, son también económicos, de desarrollo, sociales, de seguridad, de salud, y de ética. Cuidar, conservar y gestionar responsablemente el agua producirá un efecto positivo en la conservación de la biodiversidad y los ecosistemas y será una de las acciones que nos conducirá a tener un planeta más sostenible y saludable. Fuentes: https://www.greenfacts.org www.un.org
Lavarse las manos en tiempos de COVID19
En la medida en que el COVID-19 avanza se han descubierto las deficiencias en los sistemas de salud mundial y las necesidades que se requieren para tomar las medidas sanitarias de prevención para evitar su propagación. El lavado de manos frecuente es una de las medidas básicas para que nos protejamos y evitemos infectarnos. Pero cómo podrán hacerlo correcta y oportunamente los 50 millones de personas en América Latina que no tienen acceso al agua potable? Lavarse las manos con agua y jabón varias veces al día es una de las principales estrategias para evitar el contagio, ya que los virus están envueltos en una capa lipídica que el jabón destruye. El agua es fundamental para la vida y el acceso continuo y seguro al agua potable asegura una higiene adecuada y ayuda a frenar las epidemias. Igualmente se necesita también un adecuado acceso al saneamiento para evitar la propagación de esta y otras enfermedades. De acuerdo a un programa de monitoreo realizado por UNICEF-OMS, el 82% de la población de Latinoamérica tiene acceso a agua potable segura, mientras que solo el 37% a un saneamiento seguro, cifras que ponen en evidencia la alta vulnerabilidad que tiene la población latinoamericana frente a la transmisión del COVID 19 y de otras enfermedades. El agua es fundamental para contener la propagación de esta pandemia, porque permite el lavado de manos frecuente, lavar la ropa y las superficies donde el virus podría permanecer y, a su vez, permite a la población quedarse en casa sin tener que salir a buscar el agua exponiéndose al contagio. Reduce, también, el riesgo de infección de otras enfermedades como el dengue, que incrementa la vulnerabilidad de las personas frente a COVID-19. Enfrentamos un reto muy difícil para reducir las brechas de agua, un reto solidario que debe ser una prioridad de los gobiernos y de la sociedad porque sin agua potable segura ni saneamiento para todos, no podremos combatir el virus, ni asegurar un mejor futuro para las poblaciones más vulnerables. Fuente: PNUD #DíaMundialDeLaVidaSilvestre #Agua #AguaEsUnDerecho #AguayCOVID19 #LáveseLasManos
¿Sabía que el Lago Humboldt fue un cuerpo de agua que tuvo una extensión aproximada de 1.400 km2 y ocupaba casi toda la Sabana de Bogotá?
Los lagos andinos más grandes de Colombia ocuparon los actuales altiplanos de la cordillera Oriental. La Sabana de Bogotá y los valles de Ubaté, Chocontá, Samacá y Tundama conformaron un gran sistema lacustre durante gran parte del Cuaternario —últimos 2 millones de años. El Lago Humboldt es el de mayor tamaño de ese sistema, un cuerpo de agua con una extensión aproximada de 1.400 km2, que ocupaba casi en su totalidad la Sabana de Bogotá y prevaleció así hasta hace unos 30.000 años, cuando colapsó el dique del Tequendama y se inició el desagüe que fue dejando al descubierto las tierras de la Sabana. Como remanentes quedaron amplias extensiones de humedales o pantanos, las cuales se mantuvieron hasta finales del siglo xix, gracias a los desbordamientos periódicos del río Bogotá y sus afluentes. Debido a la expansión urbana de Bogotá y a la contaminación de las aguas, hoy no quedan más de 800 dispersas en equeñas lagunas y pantanos, trece de los cuales se localizan dentro del perímetro urbano, en su mayoría rodeados de edificaciones, contaminación y rellenos. Sin embargo conservan muestras valiosas de la extraordinaria biodiversidad que albergó el gran humedal, la cual evolucionó y se diversificó ligada al agua e impulsada por los ciclos de las glaciaciones pleistocénicas a lo largo de casi 2 millones de años. Fuente: Ecolibro Microecosistemas de Colombia https://www.imeditores.com/banocc/microecosistemas/
Sistemas de agua dulce
El agua es fuente de todas las formas de vida. En nuestro planeta el 97% del agua es salada y se encuentra en los océanos y en depósitos subterráneos. Solo el 2.75% es dulce, del cual el 2% es sólido con presencia en glaciares, hielo y nieve, y un poco más del 0.7% se encuentra en depósitos subterráneos y acuíferos. Apenas el 0,01% del total de agua está presente sobre la superficie de los continentes e islas y está representada en ríos, arroyos, lagos, pantanos, ciénagas, embalses y otros cuerpos de agua. Las aguas dulces superficiales ocupan 10’833.000 km2, lo que equivale al 7,3% de la zona de tierra firme. De acuerdo con un estudio del Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt, publicado en 2016 bajo el título Colombia Anfibia: un país de humedales, el 26% de su territorio continental e insular corresponde a áreas donde las condiciones hidrológicas y las formas del terreno permiten la acumulación de agua temporal o permanente, es decir, donde el paisaje está dominado por la presencia de lagos, lagunas o de suelos encharcados. La inmensa mayoría de las especies prefiere vivir cerca del agua. Y en las zonas de transición entre los sistemas terrestre y acuático, viven no solo plantas y animales sino también organismos anfibios. En todos los cuerpos de agua, y de corrientes se manifiesta una gran biodiversidad. En la zona alta de las montañas colombianas, por encima de los 2.000 msnm, existen alrededor de 1.600 lagos y lagunas naturales, sin incluir los incontables pantanos y lugares con terrenos saturados de agua que permanecen cubiertos de vegetación la mayor parte del tiempo. Las lagunas que se sitúan entre 3.000 y 3.700 msnm, en su mayoría de origen glaciar, a pesar de ser sistemas poco productivos, debido a las bajas temperaturas y a la acidez del suelo, albergan en sus aguas cristalinas una rica y vistosa vegetación, entre la cual se encuentran gran variedad de invertebrados acuáticos, como escarabajos, planarias, anfípodos y larvas de libélulas y moscas. La vegetación acuática es el productor primario más importante de los humedales y es indispensable para brindar refugio y alimento a una gran cantidad de especies de animales, desde pequeños insectos hasta aves y mamíferos. Las madreviejas son espacios acuáticos atractivos para gran diversidad de peces, anfibios, reptiles y mamíferos. A estos ecosistemas están estrechamente asociadas varias especies de peces que desarrollan la fase juvenil de su ciclo de vida en ambientes lénticos y luego pasan su vida adulta en el río, como es el caso de los bocachicos. En aguas rápidas y muy turbulentas, habitan diversidad de plantas y animales en menor cantidad a las que viven en las aguas mansas o de corriente moderada. Fuente: Ecolibro Microecosistemas de Colombia https://www.imeditores.com/banocc/microecosistemas/
¿Sabía que la salinidad del mar varía de acuerdo con la temperatura?
La salinidad del mar es en promedio de 35 partes de sales disueltas: cloruros, carbonatos y sulfatos por mil gramos de agua, pero varía de acuerdo con la temperatura, que al ser elevada genera evaporación intensa, lo que incrementa la salinidad; como consecuencia, las aguas cálidas tropicales presentan mayor salinidad que la del resto de los océanos. La temperatura media del agua oceánica es de 3,5 ºC, pero en la superficie de las aguas tropicales alcanza los 27 ºC y en las regiones polares varía entre 5 a -1 ºC. Conforme aumenta la profundidad, disminuye la temperatura, especialmente entre los 200 y 1.000 metros, zona conocida como termoclina; en la capa superior se localizan aguas cálidas de baja densidad y con la profundidad disminuye la temperatura y la densidad aumenta. En las latitudes polares, con aguas de mayor densidad, los organismos flotan con mayor facilidad, mientras que en las tropicales, con mayor temperatura y menor densidad, la flotabilidad es baja. Fuente: Ecolibro Colombia Naturaleza en Riesgo, capítulo 4 https://www.imeditores.com/banocc/naturiesgo/
Julio 4: Día Mundial de la Vida Silvestre
Las especies de fauna y flora de cualquier ecosistema terrestre y/o acuático que no están en contacto con los seres humanos se conocen como especies de la vida silvestre. Según un estudio de 2014 del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), se cree que en el planeta hay más 8,74 millones de especies, de las cuales 6,5 millones están en la tierra y 2,2 millones viven en los océanos. A pesar de que nuestras necesidades básicas dependen de la interrelación que tenemos con las diferentes especies, nos hemos encargado de ponerlas en peligro de extinción. Actualmente, la crisis climática, la pérdida de hábitat, la contaminación, las actividades humanas insostenibles como la sobre explotación de los recursos naturales, la deforestación, la caza furtiva y el tráfico de especies silvestres, son las amenazas que tienen riesgo de desaparición la cuarta parte de todas las especies del planeta. De acuerdo con un estudio estadístico de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Colombia es el quinto país del mundo con más especies amenazadas. El oso de anteojos, el tití cabeciblanco, el delfín rosado, la guacamaya, el jaguar, el manatí del caribe, las tortugas marinas, la danta, son solo algunas de las 540 especies en peligro. Hace 30 años el consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (Pnud) declaró el 4 de julio como el Día Internacional de la Vida Silvestre, para promover la concienciación sobre la importancia de preservar las especies silvestres, imprescindibles para el equilibrio del planeta. Hoy, cuando nuestro planeta están en profunda crisis y desequilibrio, nos unimos a este llamado para que aunadamente gobiernos y sociedad tomemos las acciones necesarias que mejoren y garanticen la supervivencia, protección y conservación de estas especies silvestres en sus hábitats naturales. Fuente: ONU #DíaMundialDeLaVidaSilvestre #NaturalezaParaTodos #LaNaturalezaNosHabla #CuidaLaNaturaleza #LaHoraDeLaNaturaleza #Biodiversidad
Ecosistemas de agua dulce en Colombia, un recurso en riesgo
Colombia es uno de los países del mundo con mayor riqueza hídrica. En su vasto territorio se encuentran cinco vertientes hidrográficas: Amazonia, Orinoquia, Caribe, Pacífico y Catatumbo, glaciares en sus cordilleras, lagos y lagunas en sus montañas, humedales en las zonas costeras, sabanas y valles, además de las fuentes de aguas subterráneas. A pesar de este gran privilegio, sus ecosistemas acuáticos y la calidad del agua están muy afectados por la deforestación en las cabeceras de los ríos, las quemas de los bosques, la contaminación, la explotación minera, la actividad turística descontrolada, la modificación de ecosistemas y la presencia de especies invasoras, entre otras causas. Y adicionalmente la crisis climática produce cambios en los fenómenos hidroclimáticos haciendo que estos se intensifiquen y varíen su frecuencia. Por esta razón se presenta un cambio en el régimen hídrico de los ríos y demás ecosistemas de agua dulce que en algunos casos generan inundaciones y en otros sequías prolongadas. Este acelerado deterioro representa una seria amenaza para el desarrollo y supervivencia de las poblaciones que habitan en las zonas cercanas, y para las diversas especies de fauna y flora, especialmente las endémicas, que están en alto riesgo de extinción. Fuente: Ecolibro Colombia Naturaleza en Riesgo, capítulo 3 https://www.imeditores.com/banocc/naturiesgo/
¿Sabía que el desarrollo y el bienestar humano dependen de la biodiversidad?
La biodiversidad sustenta la prosperidad económica. Más de la mitad del PIB mundial, el equivalente a aproximadamente US$ 44 billones, es moderada o altamente dependiente de la naturaleza. Más de 70% de la población que vive en pobreza depende de los recursos naturales para generar ingresos, por medio de actividades basadas en la naturaleza como la agricultura, la pesca, la silvicultura. La naturaleza es fuente de sustancias utilizadas en la producción de medicamentos. 4.000 millones de personas dependen directamente de medicamentos naturales. 70% de los medicamentos contra el cáncer son productos naturales o sintéticos inspirados en la naturaleza. Los ecosistemas regulan el clima de la Tierra al capturar y almacenar gases de efecto invernadero. Cuando dañamos ecosistemas, como turberas, manglares y bosques tropicales, estos liberan carbono en lugar de almacenarlo. Los ecosistemas biodiversos contribuyen a mitigar el impacto de desastres naturales como inundaciones, tormentas, tsunamis, avalanchas, deslizamientos de tierra y sequías. En las zonas donde la biodiversidad nativa es alta, la tasa de infección por enfermedades zoonóticas es menor. Fuente: World Environment Day https://www.worldenvironmentday.global/es/sabias-que/biodiversidad-y-los-objetivos-de-desarrollo-sostenible